Día Mundial de la Diabetes: actividad física como prevención y tratamiento

No todo el mundo sabe que el 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, la campaña de concienciación sobre la diabetes de mayor envergadura del mundo, capaz de llegar a más de mil millones de personas repartidas en más de 160 países de todo el mundo.

La Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecieron esta fecha en 1991. Eligieron el 14 de noviembre para que coincidiera con el aniversario del nacimiento de Sir Frederick Banting, a quien se le atribuye el descubrimiento de la insulina junto con Charles Best en 1922.

Además de ser extremadamente común, la diabetes también suele ser difícil de detectar, y se atribuye erróneamente solo a personas de edad avanzada. Nada más lejos de la realidad; los adolescentes y los adultos de entre 35 y 40 años también pueden contraer esta enfermedad, que a menudo suele estar relacionada con factores como la obesidad y la falta de actividad física.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes mellitus, a la que suele hacerse referencia simplemente como diabetes, es un grupo de trastornos metabólicos caracterizados por un nivel de azúcar en sangre elevado durante un periodo de tiempo prolongado. La diabetes se origina porque las células del cuerpo no responden adecuadamente a la insulina producida o porque el páncreas no produce la suficiente insulina. Esta hormona estimula la absorción de glucosa en los músculos y los adipocitos para reducir su concentración en la sangre.

Los tipos más frecuentes y conocidos de esta enfermedad son la diabetes tipo 1 y tipo 2, que difieren en las causas que las originan y en los tratamientos que requieren.
La diabetes tipo 1 se da principalmente en edad preescolar y en la pubertad. Su inicio es rápido y los factores de riesgo aún se desconocen a ciencia cierta.
La diabetes tipo 2, por otro lado, es habitualmente la forma más común de diabetes. Suele empezar en la adultez con un inicio más lento que la diabetes tipo 1 y entre los factores de riesgo establecidos se encuentran el sobrepeso y la obesidad, una dieta desequilibrada, un estilo de vida sedentario, la hipertensión, un nivel elevado de colesterol y/o triglicéridos en sangre y la existencia de antecedentes familiares.

Puesto que la falta de ejercicio físico es uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad, es esencial mantenerse activo a diario y evitar el sedentarismo en la medida de lo posible.
De hecho, todos los estudios recientes sobre la diabetes han demostrado que la actividad física es crucial no solo para prevenir la enfermedad, sino también para mantenerla bajo control y facilitar su tratamiento una vez que se ha diagnosticado.

Como afirma el Istituto Superiore di Sanità (ISS), existen pruebas del efecto preventivo que tiene una actividad física moderada o vigorosa constante, que puede llegar hasta una disminución del 30 % en el riesgo de padecer diabetes en sujetos activos en comparación con otros más sedentarios.
Además, se ha demostrado que la práctica regular de ejercicio en sujetos con diabetes, al igual que en la población general, se asocia con un aumento de la esperanza de vida, una reducción de los factores de riesgo cardiovascular y un mayor control metabólico.
En consecuencia, el ejercicio físico bien estructurado y acorde a las necesidades específicas de la persona puede ser un recurso increíble, y se considera un verdadero pilar del tratamiento de la diabetes.

El ejercicio, un remedio importante frente a la diabetes

Queda patente que una dieta saludable y un estilo de vida equilibrado pueden jugar un papel fundamental en el control de la diabetes y, en particular, de una de sus formas más comunes: la diabetes tipo 2.
Específicamente, la práctica habitual de actividad física desempeña un papel clave en la prevención y el tratamiento de esta enfermedad. El ejercicio no solo ayuda a combatir el estrés, sino que también tiene efectos beneficiosos en el metabolismo: mejora la sensibilidad a la insulina, reduce los niveles de triglicéridos y colesterol «malo» favoreciendo los de colesterol «bueno», influye en el control de la presión arterial y evita la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Los programas de ejercicio para personas con diabetes tipo 2 deben incluir ejercicio aeróbico, especialmente a intensidad moderada y a intervalos regulares, puesto que se trata de una poderosa herramienta terapéutica que aumenta el consumo de glucosa en los músculos y ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre.

La OMS recomienda hacer al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a la semana (50-70 % del ritmo cardíaco máximo) y/o al menos 90 minutos de ejercicio intenso a la semana (> 70 % del ritmo cardíaco máximo). Las horas de ejercicio deben distribuirse en al menos 3 días a la semana y no deben pasar más de 2 días consecutivos sin realizar ninguna actividad.

En los últimos años, un número considerable de estudios científicos han demostrado que el entrenamiento de fuerza también juega un papel relevante en la diabetes tipo 2. De hecho, la contracción muscular puede promover un descenso del azúcar en sangre que se almacena en los músculos.

El entrenamiento de fuerza debe practicarse al menos dos veces a la semana y debe activar los grupos musculares más importantes. Se pueden usar pesas, barras de pesas y máquinas, además de utilizar el peso del propio cuerpo.

Ejercicio en cinta de correr para combatir la diabetes

Incluso en los días que más ocupados estamos, sería bueno dedicar un tiempo al ejercicio e integrarlo en la rutina diaria.
Si se dispone de poco tiempo, puede aumentarse la cantidad de días que se hace ejercicio y reducir la duración del entrenamiento, por ejemplo, eligiendo sesiones de 20 o 30 minutos de la amplia variedad de entrenamientos a medida disponibles en MyRun, la cinta de correr silenciosa y compacta de Technogym.

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Si se cuenta con tiempo suficiente, además de hacer sesiones más largas, se puede optar por correr o caminar durante intervalos prolongados sumergiéndose al mismo tiempo en imágenes virtuales de senderos naturales o ciudades de todo el mundo.
Otra excelente forma de mantenerse activo con MyRun es establecer distintos objetivos para diferentes días de la semana, como correr una distancia específica o quemar cierta cantidad de calorías, creando así un entrenamiento realmente personalizado en función de las necesidades personales y los objetivos diarios.
De esta forma, podrá entrenar cada día y disfrutar de todos los beneficios de la práctica de ejercicio físico; un método efectivo que no solo ayuda a reducir la ocurrencia de la diabetes y otras enfermedades, sino que también tiene un efecto positivo en los pacientes que la padecen al ayudarles a combatirla.