La teoría de la clase verdaderamente acomodada

por Gabriele Ferraresi, con imágenes de Panos / Carlos Spottorno, LUZ

En 1899, cuando el sociólogo Thorstein Veblen publicó la "Teoría de la clase ociosa", el mundo aún tenía muchas cosas por ver, la modernidad era joven, el nuevo siglo tenía que comenzar. En ese ensayo, Veblen demuestra cómo el bienestar y la riqueza de la burguesía de los Estados Unidos de la época no responden solamente a un mero principio de acumulación económica.
Por el contrario, Veblen demuestra que para la clase ociosa la ostentación del lujo, aunque sean inmateriales, tiene una función concreta de afirmación social.
¿Qué tipo de lujos? El conocimiento de las lenguas muertas o la última moda en ropa, o la capacidad de apreciar algunos géneros musicales con respecto a otros.
Según Veblen, la lucha " entre iguales", más o menos acomodados, se da sobre todo en el campo del consumo de posición, que permite a un sujeto afirmarse y "ganarse" el reconocimiento de la esfera social.

Hablamos de "ganar", pero, ¿a qué precio?

arte e cultura
Con un enorme e irracional dispendio de recursos económicos.
Un bien posicional puede ser material o inmaterial: puede ser un reloj de oro, o bien el gusto y los estudios necesarios para apreciar la música de un compositor desconocido para la mayoría como Iannis Xenakis. ¿Qué cuesta más el reloj de oro o los años de conservatorio? Las dos cosas cuestan.
Sin embargo, lo importante es que se trata de una estrategia que te lleva a la ruina. Una estrategia que es el resultado de una gran ilusión, porque no puede haber demasiados ganadores finales en el juego del consumo ostentoso. El lujo, material o inmaterial, no puede ser democrático. Si todo el mundo posee un cierto "status symbol", carece de sentido poseerlo. El ganador debe ser regocijarse de su propia soledad, humillando a los rivales.
Trasladémonos por un momento al presente: Veblen recobra vida en la hiperpersonalización, en la tijera que separa los artículos de lujo y a medida, cuando el lujo no es suficiente: y todo se convierte en único, personalizado, hecho a medida, hecho a mano, adaptado a las necesidades de cada cliente más que rico, que está dispuesto a pagar cualquier precio. Siempre que los productos comprados contengan en sí mismos el valor posicional definitivo de la unicidad.
rich girl in a bentley
El coche británico más rápido y lujoso no debe estar al alcance de todo el mundo; el abrigo de pieles puede no ser la mejor manera de abrigar, pero en términos de ostentación, ha sido infalible durante décadas; El marco de las tiendas de una ciudad donde vives, una ciudad con rótulos de joyeros y no de supermercados con descuentos, una ciudad que no todos se pueden permitir como Ginebra puede, realizar exactamente la misma función. Es un set posicional. Todos los elementos de la imagen nos dicen que lo que vemos no es para todo el mundo, y, por lo tanto, excluye a muchos otros.
El consumo ostentoso debe seguir siendo un juego en el que hay tan pocos ganadores como sea posible, mientras que todos los demás derrochan inmensas fortunas en vano para intentar el ascenso hacia el éxito. Es como el casino: muchos se engañan a sí mismos con ganar, pero el único que siempre gana es el banco. Con la diferencia de que, al menos en el casino puedes perder, salir y volver a casa. Mientras que es muy difícil salir de este tipo de competición por ganar el "reconocimiento" entre pares. ¿Esto solo ocurre a la clase rica sobre la que Veblen escribió hace un siglo?
Que va, ni mucho menos. Sigue ocurriendo hoy e incluso a muchos de nosotros.
Más de un siglo después de Veblen, Raffaele Alberto Ventura ha publicado un ensayo titulado "Teoría de la clase desfavorecida".
¿De qué trata? De la derrota de parte de la clase media italiana de treinta a cuarenta años de edad y de la derrota de una sociedad. Jugando con la cita del título de Veblen, Ventura cuenta cómo toda una generación está quemando recursos preciosos en aspiraciones profesionales que probablemente nunca verá realizadas.
El primer recurso consumido por la clase desfavorecida es el tiempo, el tiempo que desperdicia. Con la esperanza irracional de que sus ambiciones finalmente se convertirán en una profesión, se encuentran a los 40 años de edad viviendo de forma precaria. Como consecuencia lógica, el segundo recurso consumido es el patrimonio de las familias, acumulado en un pasado más próspero económicamente y gastado en cultivar las aspiraciones profesionales ilusorias a la que les ha acostumbrado el sistema educativo.
Desafortunadamente, los puestos de prestigio en los sectores creativos y más ambicionados —la edición, el periodismo, la industria cultural en general— son limitados, mientras que el desperdicio de recursos y de años mal pagados compitiendo para llegar a estos puestos es enorme. A una fuente ilimitada de mano de obra, incluso talentosa, corresponde una demanda mínima de mercado. Una vez más, es como el casino: pocos ganan, muchos pierden tiempo y dinero persiguiendo una ilusión.
Young rich people
Sin embargo, hay una clase que sonríe ante el dispendio y el despilfarro de la clase acomodada de Veblian y, probablemente, ni siquiera se imagina la existencia de la clase desfavorecida que subraya Ventura. ¿Por qué sonríe? Porque, para esa clase, el dinero no se acabará nunca (salvo en caso de catástrofes): y es una buena razón para estar de muy buen humor.
Esa clase tiene un nombre que parece una abreviación de las Naciones Unidas: UHNWI. Son los Ultra High Net Worth Individuals, cuyas fortunas personales superan los millones de dólares. Existe un próspero sector de asesores de inversiones para esta clase superrica, por lo que hay un montón de informes de los que se pueden extraer datos.
Por ejemplo, el Global Wealth Report 2017 de Credit Suisse afirma que la riqueza mundial ha crecido en un 27% durante los últimos 10 años y que los "simples"millonarios han crecido en un 170% desde el año 2000, a pesar de la gran crisis mundial vivida entre medias, digna de 1929. Los UHNWI, por el contrario, se han quintuplicado. Sobre todo gracias a las economías emergentes, China en primer lugar.
¿Cuántos son los ultra ricos? Hay 226.450 personas cuya riqueza personal asciende a más de 30 millones de dólares estadounidenses, la cifra está tomada del World Ultra Wealth Report 2017 de la consultora Wealth-X. De éstos, 64.370 viven en Europa y 5.530 en Italia, que en este caso no está mal posicionada en el ranking. Está en 10º lugar de la clasificación mundial por las personas ultrarricas que viven en el territorio, justo por detrás de Suiza, que, por sentido común, nos imaginamos mucho más poblada de nuevos cresos: de hecho, es así. La población de Italia supera los 60 millones de habitantes, mientras que Suiza tiene una población de apenas 8,4 millones.
neve e pelliccia

¿Pero cómo se han hecho tan ricos?

El 66,4% "lo ha conseguido solo", invirtiendo, creando empresas a partir de cero, quizás especulando, el 21,9% "en parte lo hizo solo", tal vez continuando con éxito el negocio familiar, el 11,7% sólo heredó y, básicamente, lo disfruta. Probablemente nosotros habríamos hecho lo mismo.
Si observamos detenidamente la pirámide UHNWI, vemos que no todos son iguales. En la base, por ejemplo, encontramos 108.610 individuos con fortunas valoradas entre 30 y 50 millones de dólares americanos. Lo suficiente como para renunciar tranquilamente a la idea de trabajar para el resto de sus días y para los días de varias generaciones venideras. Al subir a la parte superior de la pirámide, el ambiente se enrarece y las montañas de dinero se convierten en K2, para los apenas 3.803 seres humanos del planeta Tierra que tienen un patrimonio de entre 500 millones y 1.000 millones de dólares; pero hay un club aún más exclusivo.
La de los millardarios de dólares estadounidenses. Son solo 2.397. Una cifra exacta, 2.397: más o menos los habitantes de Cesana Brianza, un pueblo de la provincia de Lecco, que podría acogerlos a todos cómodamente. Aunque ellos difícilmente elegirían ese tipo de destino.
young rich guys
De hecho, la clase eternamente rica vive en constante movimiento, siempre entre las megalópolis mundiales, elige Nueva York, Hong Kong, Tokio, Los Ángeles, Londres y París: ninguna ciudad italiana aparece en el ranking de las 30 ciudades preferidas, ni siquiera Milán. Si quisiéramos observarlos en su medio natural, ¿dónde podríamos encontrarlos? En el Principado de Mónaco, donde 1 habitante de cada 56 es un UHNWI, en Ginebra, 1 de cada 221, o en Singapur, 1 cada 707.

En todo el mundo, el 87% de los ultra ricos son hombres, el 13% son mujeres, con una buena diferencia en la edad media: 62 para los hombres, 50 para las mujeres. A propósito de la edad. Puede que sea divertido ser sobrecogedoramente rico a la edad de sesenta años, pero admitámoslo: no hay nada que hacer, es mucho mejor serlo de joven o de adolescente.
Hay algo que el dinero, por mucho que queramos, no puede comprar: la juventud. Y es aquí donde entramos en el territorio marcado hace mucho tiempo por los "rich kids of Instagram". Este fenómeno estalló en el verano de 2012, de máxima vanguardia, que luego se convirtió en un meme, series de televisión, imitado también por quienes no tenían, ni tienen, nada de rico, solamente las ambiciones; guapos, guapísimos, ricos, riquísimos, los RKOI, o niños ricos, fueron los primeros en manifestar abiertamente el estilo de vida de la clase opulenta, que ahora ha confluido en programas de televisión tipo Riccanza. Eran —y son— noticia, generan audiencia, y con razón: no hay muchos Millennials que puedan presumir de ser Ultra High Net Worth Individuals, solo hay 7.200.

Hotel Savoia
Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, todos los que tienen una fortuna de más de 30 millones de dólares, tienen un pensamiento que no les deja dormir. Saber qué hacer: los hobbies de la población mundial "ultrarrica" están en el punto de mira de todos, o de muchos: la filantropía quizás sea el ejemplo más claro. Basta pensar en las fundaciones creadas en los últimos 20 años por dos de los hombres más ricos del mundo, Bill Gates y Mark Zuckerberg.
Permaneciendo en el campo de los hobbies, los deportes de élite juegan un papel importante; ¿jugar al polo en la nieve de St. Moritz es bastante elitista y posicionador? Probablemente sí. Otro híbrido entre afición e inversión es la aviación, que parece tener un encanto indiscutible, tanto por placer como por inversión paralela para diversificar. Por citar un ejemplo, Warren Buffett ha invertido en un servicio de jets privados, que no es precisamente para todo el mundo: cuesta algo más de 6.000 dólares la hora de vuelo.
playing polo st.moritz
Por último, el coleccionismo y el arte son las reinas de las inversiones movidas por las pasión, que tanto gustan a los UHNWI, colecciones que, a veces, se crean para amueblar casas de ensueño y no como inversión. Pero luego, sí que lo son.
Ese fue el caso de Sir Elton John y la fotografía. Cuando comenzó a coleccionarlo tan pronto como salió de una rehabilitación en 1990, no sabía nada al respecto, luego su gusto se refinó, coleccionó más de 8.000 imágenes y su colección se exhibió en la Tate Modern.
Sucede cuando el capital y la sensibilidad artística van de la mano; y no es tan raro, teniendo en cuenta que el 6% de los UHNWIs invirtió en arte el año pasado. Lo hicieron un poco por placer, un poco por inversión. La línea divisoria es muy sutil, tenue como los colores de un Renoir a la sombra de una cámara acorazada de Luxemburgo.
Caveau lussemburgo
Vuelven a la mente los bienes posicionales de la clase rica, y tal vez la afirmación de sí mismos a través de sus alardes de buen gusto, y de sus bienes, ¿verdad? Y nosotros volvemos al principio: a la lucha por la afirmación social a través del consumo ostentoso de Veblen .
Sólo que, en este caso, el dinero no se acabará nunca.

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