Entrenamiento funcional para la vida y el deporte

Imagina a una madre que se agacha por enésima vez para recoger un juguete de su hijo y después a un deportista que realiza una sentadilla durante un entrenamiento. Cabría pensar que no tienen nada en común, pero sí lo tienen: el movimiento multiarticular, que en un caso desempeña la función de un gesto o movimiento típico de la vida diaria y, en el otro, de una acción deportiva.

Por lo tanto, hay un entrenamiento adecuado para ambas situaciones: se trata del  entrenamiento funcional.Pero ¿en qué consiste? ¿Cuáles son los ejercicios habituales de este tipo de entrenamiento?  ¿Qué beneficios aporta? ¿Puede llevarse a cabo con y sin material?

¿Qué significa entrenamiento funcional?

El hombre está diseñado para moverse. No hay más que pensar en la importancia de la carrera en la evolución humana: si querían sobrevivir, para nuestros antepasados era indispensable correr más rápido que sus enemigos o presas. Incluso en épocas menos dramáticas, como la nuestra, el movimiento es intrínseco a la vida, es la base de todas nuestras actividades. Correr, andar, levantar peso, recoger objetos del suelo, subir escaleras y cientos de otros movimientos forman parte de nuestra vida diaria.
Si creemos que los deportistas entrenan de forma intensiva para realizar su actividad deportiva —que quizá es enormemente especializada—, ¿no deberíamos nosotros entrenar para hacer frente al esfuerzo físico necesario en nuestras obligaciones y tareas de la vida diaria? Pero ¿cómo prepararse para afrontar una jornada de administración de la vida (extra) ordinaria? La respuesta es simple: con entrenamiento funcional.
El entrenamiento funcional mejora el movimiento de todo el cuerpo, no solo de zonas musculares concretas. El concepto en el que se basa este tipo de entrenamiento es la transferibilidad, es decir, el aprendizaje de un gesto motor que puede utilizarse tanto en la vida cotidiana como en el deporte. La reactivación y el fortalecimiento de los músculos cobran una nueva importancia y, más allá del mero objetivo estético, el ejercicio adopta la meta de mejorar la salud general para facilitar la vida físicamente.
Los ejercicios funcionales se caracterizan por ser movimientos multiarticulares de varias cadenas cinéticas y se realizan en diferentes planos (horizontal, frontal, sagital) y ejes. Estimulan la propiocepción, el control corporal y la actividad del core.
El core, como indica el término en inglés, es el núcleo de nuestro cuerpo. Incluye la zona abdominal, el suelo pélvico, los glúteos y los músculos lumbares. El core tiene la importante función de estabilizar y proteger la columna y mejorar la postura, por lo que es un valioso aliado en el día a día. También mejora el rendimiento deportivo al asegurar la transferencia correcta de impulsos entre la parte superior y la parte inferior del cuerpo, lo que permite esfuerzos más grandes y explosivos. El movimiento se inicia precisamente desde el centro del cuerpo: con un core estable y fuerte, todo es más fácil y seguro, desde subirse a un taburete hasta hacer sentadillas y zancadas.

Ejercicios funcionales

Los ejercicios funcionales se sustentan sobre dos conceptos fundamentales: la sinergia muscular y los movimientos naturales. En la vida diaria no se produce el aislamiento muscular típico de una sala de aparatos, donde los ejercicios suelen concentrarse en un solo gesto específico y un solo haz muscular. Ni siquiera el obrero de Charlie Chaplin, esclavo de la línea de montaje, se movía así: en nuestra vida diaria, todo lo que hacemos requiere movimientos en los que participan diferentes músculos.
El entrenamiento funcional es un ejercicio integral que no requiere especificidad. Es una forma natural de entrenar, porque refleja nuestra forma natural de movernos. De ahí que el entrenamiento funcional tenga gran impacto en nuestra vida, no solo en la preparación gimnástica para un deporte.
Las sentadillas que practica un jugador de voleibol son muy similares al salto que da para rematar. Por lo tanto, aunque estos sean gestos funcionales específicos, siguen siendo válidos para todo el mundo, porque aumentan la resistencia en general y mejoran la coordinación y el equilibrio, todo lo cual tiene un efecto positivo en nuestra rutina diaria.
Lo que puede variar entre el entrenamiento de un deportista profesional y de uno no profesional es la progresión de los ejercicios: sin duda el profesional alcanza un mayor nivel de dificultad. La progresión es otra peculiaridad de los ejercicios funcionales: las capacidades motoras se adquieren o se refuerzan paulatinamente añadiendo cada vez más complejidad a los movimientos, por ejemplo incrementando las condiciones de inestabilidad para asegurar la participación de todos los músculos.

Beneficios del entrenamiento funcional

Si pensamos en el impacto que este tipo de entrenamiento tiene en la vida diaria, la lista de beneficios es larga. En general, podemos decir que el entrenamiento funcional desarrolla y mejora:

  • La fuerza y la resistencia de los músculos de estabilización y posturales, en particular los abdominales y lumbares
  • El equilibrio
  • La coordinación
  • La movilidad de las articulaciones
  • La flexibilidad
  • La fuerza asimétrica

Otras ventajas incluyen la mejora de la capacidad cardiovascular, la agilidad y el tono muscular. Gracias al entrenamiento funcional, se adquieren nuevos patrones motores que no solo permiten ganar fuerza, sino también capacidad de respuesta, agilidad y coordinación.

Además, favorece la estabilización de las articulaciones y los músculos y previene las lesiones. El deportista gana conciencia de su cuerpo y siente más elasticidad y flexibilidad. Parece que el entrenamiento funcional también puede tener efectos beneficiosos en la memoria porque estimula el sistema nervioso central, por no mencionar que es divertido y variado y que permite entrenar todo el cuerpo con movimientos similares a los que se realizan durante el día.

¿Cuerpo libre o herramientas? La respuesta es Kinesis Personal

Los ejercicios en cuerpo libre son la solución ideal para realizar un entrenamiento funcional, porque reproducen las condiciones de la sinergia muscular y los movimientos naturales. Por otro lado, también pueden utilizarse herramientas tales como pesas rusas, pelotas de fitness u accesorios específicos. Si es que hay alguno, el límite del entrenamiento puro en cuerpo libre es que se corre el riesgo de practicar incorrectamente los distintos ejercicios al adoptar una postura equivocada.

Esto es especialmente cierto para las personas que no tienen gran experiencia en el ejercicio físico. Al principio, lo ideal es acudir a un entrenador personal para aprender la técnica.

Por suerte, hay una herramienta profesional que permite realizar movimientos como en cuerpo libre pero con una guía. Kinesis Personal es una solución adecuada tanto para principiantes como para deportistas profesionales de ambos sexos.

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Movimientos naturales e ilimitados
Gracias a la tecnología patentada  FullGravity, un sistema de poleas giratorias de 360°, Kinesis Personal ofrece una libertad de movimiento ilimitada. Aplica resistencia gradualmente para obtener la máxima fluidez y suavidad durante los ejercicios. Es como entrenar únicamente en cuerpo libre pero, gracias a la guía de la herramienta, el movimiento realizado es el correcto.
Permite efectuar movimientos básicos y combinados para trabajar todas las cadenas cinéticas del cuerpo en un entrenamiento funcional que es verdaderamente eficaz y completo.Ejercicios abdominalesejercicios de glúteos y mucho más: con Kinesis podrás realizar más de 200 ejercicios diferentes.
Progresión gradual
El ajuste de resistencia se efectúa con un sofisticado e innovador mecanismo patentado que permite aumentar paulatinamente el nivel para garantizar la máxima fluidez de movimiento. La pantalla táctil Soft-Touch muestra la resistencia al instante para asegurar que la progresión establecida para los ejercicios es la adecuada.
Kinesis Personal te entrena para la vida y para el deporte
Gracias a sus características, Kinesis Personal es el producto funcional por excelencia, diseñado para mejorar la fuerza, la coordinación y la flexibilidad, así como el control postural y la respiración. Todas estas aptitudes se ponen en práctica todos los días, por lo que cabe decir que Kinesis Personal ayuda a prepararnos como personas para las tareas pesadas del día a día. Igualmente, con la selección correcta de ejercicios y niveles de dificultad, Kinesis Personal puede utilizarse para determinados deportes, como el golf o el tenis.

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