Champions Train With Technogym: Bebe Vio

Me enamoré de la esgrima por error. Literalmente, me equivoqué de gimnasio. Empecé con la gimnasia artística, pero no me iba eso de tener que hacer exhibiciones. Quiero decir: ¿qué sentido tenía actuar para mis padres si no ganaba nada? Así que me llevaron a probar un deporte de equipo, el voleibol. Cuando llegué, había un pasillo con salas a ambos lados y me equivoqué de puerta. No conocía la esgrima, no sabía lo que era y quedé encantada cuando vi a todos aquellos espadachines vestidos con unos monos blancos y preciosos, me recordaban al Zorro. Y entonces escuché el sonido de la esgrima: el choque de los floretes, los gritos de la gente. Fue magnífico”.

Bebe Vio no necesita presentación. Es un símbolo, un monumento vivo de nuestro deporte que debe su afición a la esgrima a la casualidad y, por supuesto, a una familia que siempre la ha animado a hacer deporte.

Desde el principio, la pista se reveló como el lugar perfecto para expresar su pasión por la competición: “He descubierto que el deporte puede desatar un torbellino de emociones único. Primero lloras, luego ríes, luego te enfadas, luego gritas; es un flujo que nunca se detiene. Es pura energía. Y forma parte de ti. En la esgrima, cuando ven que eres bueno, enseguida empiezan a entrenarte en serio y te meten en la cabeza la idea de que te espera algo grande, quizá incluso las Olimpiadas. También estaba lista desde el punto de vista mental porque, en mi familia, el deporte siempre ha desempeñado un papel fundamental. Somos más un equipo que una familia: mi padre es el entrenador, mi madre es la jefa indiscutible y los tres hermanos estamos abajo dispuestos a luchar por conseguir nuestros objetivos. Así que estaba preparada; nunca he vivido un solo entrenamiento como un sacrificio. Nunca”.

En Italia, la esgrima representa el summum de la excelencia, significa historia. Y cuando surge un talento, es fácil encauzarlo por el camino de la gloria. Vio se ha topado con varias encrucijadas en este camino, más que otras personas, pero de todas ellas ha salido más fuerte, más grande, más Bebe: “En realidad, mi sueño eran los Juegos Olímpicos, nunca imaginé que tendría que competir en los Paralímpicos. Pero al final da igual, de pie o en silla de ruedas, si es tu sueño, lo único que importa es conseguirlo. Y ahora que lo he logrado, el mayor orgullo es ver que la siguiente generación me mira como un modelo y dice: ‘¡si ella lo hizo, yo también puedo!’ ¡Es extraño! Pero también es la mejor sensación de todas”.
Una gloria, la olímpica, que la joven campeona italiana pudo tocar con sus propias manos en Río 2016, donde inscribió su nombre en los libros de Historia: “Luego, cuando llegué a los Juegos Paralímpicos, fue un auténtico sueño. Lo viví todo como si fuera lo más bonito que había visto en mi vida. Tal vez porque era la primera vez, y me parecía algo enorme, magnífico. Nuestra competición era de las últimas, así que iba haciendo amistad con otros deportistas en la villa olímpica y, mientras los veía salir a competir, yo aún tenía que esperar. Pero la espera valió la pena, porque lo mejor de todo sin duda fue abrazar a mis compañeros cuando ganamos el tercer puesto en la clasificación por equipos”.

Hablar con Bebe Vio es un privilegio, porque, detrás de esas maneras dulces y esa personalidad electrizante, siempre esconde alguna perla única que puede sacarse del contexto deportivo para aplicarse a la vida de todos: “Es extraño, porque toda la vida intentas no perder para poder ganar y, cuando ganas, te das cuenta de lo importante que era perder”.

Con tan solo 24 años, Bebe Vio es ya un personaje destacado en el mundo del deporte y, concretamente, en el de la esgrima, donde ha conquistado los títulos de campeona paralímpica del Mundo y de Europa en la categoría de Florete individual.
Pero su energía y desparpajo, que se han convertido en sus señas de identidad, no deben inducir a error: detrás de sus muchas victorias, hay horas y horas de compromiso, esfuerzo, dedicación y trabajo.
Como ella misma recuerda, no se puede llegar a la cima sin un entrenamiento diario y cuidando hasta el más mínimo detalle. Para su preparación deportiva, Bebe Vio entrena con Technogym Bench.

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