La adrenalina es el nuevo lujo

Si bien es cierto que el lujo se ha convertido en sinónimo de experiencias exclusivas, también es cierto que estas experiencias cada vez están más relacionadas con los deportes extremos y el riesgo. ¿Por qué invertir tiempo y dinero en estas actividades tan peligrosas? Nos encontramos con Luca Alessi —cuarta generación heredera de la casa de diseño italiana Alessi— para que nos hablara sobre el tema.
Desde hace algún tiempo, la palabra lujo ya no se refiere solo a la posesión de bienes exclusivos, sino que cada vez refleja más el valor de compartir experiencias, obviamente igual de exclusivas.

El símbolo de estatus nunca se ha limitado a lo que uno posee, pero cada vez se asocia más a algo que uno puede decir que ha hecho.

Obviamente, nunca han faltado instalaciones ni resorts de vanguardia en cuanto a oferta wellness y de relax, pero parece haber una tendencia creciente a buscar experiencias extremas y llenas de adrenalina. Especialmente entre las nuevas generaciones, la tendencia es invertir tiempo y dinero en actividades que impliquen un cierto factor de riesgo (por minimizado que esté), un gran esfuerzo físico y equipos altamente especializados: parapente, hydrospeed, kitesurf, esquí libre, buceo en apnea, hay muchas disciplinas en las que se puede tratar de encontrar esta emoción.
Pero ¿a qué se debe esta búsqueda del riesgo? ¿Y, sobre todo, este tipo de actividades cómo se han convertido en un símbolo de estatus?
Luca Alessi, de 35 años de edad, nieto de Carlo Alessi y Germana Bialetti trabaja actualmente en la rama comercial de esta famosa empresa fundada por su bisabuelo. Siente una fuerte atracción por ponerse a prueba en deportes como el montañismo o el buceo en apnea —actividades que prefiere no definir como extremas.

¿Está de acuerdo en que ahora el lujo está cada vez más relacionado con experiencias exclusivas y no sólo con los bienes materiales exclusivos?

Primero hay que saber lo que se entiende por el lujo. Yo lo veo como un conjunto de actividades y tipos de bienes materiales que no son estrictamente necesarios para nuestra vida cotidiana, con una connotación que también va más allá de la funcionalidad y que, por consiguiente, tiene que ver con el exceso. De esta manera, te da una especie de distinción con respecto al resto de las personas.

Por lo tanto, esencialmente se trata de algo que tiene que ver con la singularidad...

Sí, con la singularidad, ya que el producto de edición limitada, hecho a medida o personalizado da la idea de poseer algo que otros no pueden tener.
Creo que hay dos razones esenciales por las que las personas desean bienes o experiencias de lujo: la primera es de carácter público, dirigida hacia el exterior, por el placer de mostrar la propia distinción a los demás, la segunda es de carácter privado, dirigida precisamente a sí mismos y al placer personal de poseer algo que se desea mucho, que te da una emoción, algo extraordinario y excepcional.
Esto puede aplicarse tanto a los bienes materiales como a las experiencias que puedes vivir. Sin embargo, también es cierto que un producto de lujo que tiene éxito comercial se vuelve menos atractivo y pierde la finalidad pública de dar distinción, y solo queda el aspecto privado de poseer algo que uno ama.
No soy ni psicólogo ni sociólogo, pero creo que las experiencias exclusivas difieren de los bienes materiales en que son tan exclusivas debido a la facilidad con la que se comparten hoy en día: se está dando mucho más peso al componente público del lujo, también por el simple hecho de compartir constantemente todo a través de las redes sociales.

¿Por qué aspecto te inclinas más? ¿Qué aspecto del lujo te gusta más el público o el privado?

Bueno, creo que mantengo un equilibrio correcto entre los dos aspectos. Me siento bastante equilibrado, aunque puede que dé más peso al lujo privado, que me permite sentirme satisfecho, feliz. Este objetivo es el mismo que persiguen muchas fábricas de diseño italiano, incluyendo la nuestra, con el fin de ofrecer un poco de felicidad a través de sus bienes. Es un trabajo donde uno prefiere el componente privado, el disfrute personal de sus objetos, a la necesidad de hacer alarde de ello en público.

¿Para ti también es importante compartir las experiencias o prefieres disfrutarlas solo?

Estoy convencido de que compartir es muy importante, y me refiero a compartir el momento y la experiencia en sí, y no a posteriori , no se trata de decir "¡mira qué guay lo que hecho!" —y no me estoy refiriendo exclusivamente a las redes sociales. Viví cinco años en América, seis años en Asia, como Trade Marketing Manager para el grupo DeLonghi primero y, luego, como gerente de ventas de la empresa familiar, y me pasé el 95% del tiempo viajando por Asia, América del Norte y del Sur, y Sudáfrica.
Esto me dio la oportunidad de disfrutar de experiencias verdaderamente únicas. Por ejemplo, me organizaba una semana de trabajo en América Central y durante ese fin de semana hacía montañismo en el Monte Fuji. Me lo pasaba muy bien, pero siempre estaba solo. Compartir una experiencia fuerte cambia todo, compartir momentos únicos, que permanecerán dentro de ti para siempre, con las personas que amas te une de manera diferente a esas personas y, por consiguiente, cambia el valor de esa experiencia para ti.

Continuando con el tema de la singularidad como categoría de lujo, siempre se ha considerado un lujo por excelencia el hecho de tener tiempo para dedicarte a las actividades que más te gustan. ¿Crees que tienes suficiente?

No, por supuesto que no. Creo que el tiempo es el recurso más importante que tenemos, hoy en día puede que incluso más que en otros períodos históricos. Si piensas en ello, hasta hace pocos años era mucho más difícil viajar o practicar deportes extremos. Ahora lo que marca la diferencia parece ser el tiempo a disposición. Y no, no creo que tener suficiente tiempo, pero no porque haga cosas que no me gustan y sienta la necesidad de dedicar mi tiempo a otras actividades. Me encanta mi trabajo y, en general, me gusta mi vida, se trata de algo relacionado con mi forma de ser: necesito seguir aprendiendo cosas nuevas. Cuando siento que he aprendido algo bien, inmediatamente tengo que cambiar, hacer otra cosa, asumir un nuevo reto. Por desgracia, el tiempo es un recurso mucho más definido que la inteligencia humana. Además, hace unos meses que he vuelto a Italia después de 11 años en el extranjero y aquí se está realmente bien. Estoy trabajando entre Verbania y Milán, en invierno a dos horas de las mejores pistas de esquí del mundo, en verano a dos horas de la playa, no me puedo quejar, puedo disfrutar de mis pasiones.

Háblanos de ellas.

Bueno, depende mucho de la época del año. Ahora, acaba de llegar la temporada de esquí y podría estar siempre en la montaña. Me gusta esquiar, pero, sobre todo, el esquí alpino, donde me puedo aventurar fuera de las pistas... El alpinismo me encanta. Con el único objetivo de llegar a la cima de una montaña puedes pasar horas, días de verdadero sufrimiento, congelado, agotado, y todo por la inestimable satisfacción de haber llegado, de haberte superado.

¿Alguna vez te has preguntado a qué se debe esta búsqueda constante de sensaciones extremas, la necesidad de superarse, la necesidad de ir más allá de los límites?

Existe también, como se suele decir, la necesidad de tener el control sobre los acontecimientos y la realidad a través de retos cada vez más difíciles, ¿estás de acuerdo o son otras las razones que te impulsan a hacerlo?
Muy buena pregunta. Para ser sincero, nunca me lo he preguntado. Hago lo que me apetece. Pero si tuviera que buscar razones, creo que me gustaría volver al tema del tiempo, al problema de tener el tiempo limitado. Yo simplemente intento vivir al máximo, irme a la cama sintiéndome plenamente satisfecho. ¿Y cuándo te vas a la cama satisfecho? Cuando has hecho algo agradable, algo diferente, cuando has aprendido algo nuevo. Intento vivir de esta manera. Hay algo cierto en la idea de que las actividades con adrenalina, la sensación de riesgo, te hacen sentir vivo. Aunque estas actividades se practican a cabo en condiciones de seguridad absoluta, te hacen sentir vivo.

¿Por qué sólo te sientes vivo cuando pones tu vida en peligro?

No sé porque lo hago, pero creo que no funciona así en todas las personas.

¿Hay algo que no volverías a hacer, ha habido un momento en el que realmente temías que la cosa terminara mal?

Hace unos años empecé a hacer buceo en apnea y pesca submarina, son unos deportes increíbles y completamente mentales, que te llevan a tal estado de relajación que te sientes verdaderamente como en otro mundo cuando estás bajo el agua. Hace un par de años estaba haciendo pesca submarina en Micronesia, con un amigo de Hong Kong, y un tiburón se me acercó demasiado, podíamos decir que venía a por mí, y parece ser que cuando me subieron al barco yo estaba blanco como la pared y temblando. Desde entonces, cada vez que buceaba en esa zona, que está llena de tiburones pequeños y que suelen ser muy tranquilos, me daban taquicardias y no las podía controlar. También arriesgué mi vida durante un rally, el año pasado. Tuve un accidente muy grave, el guardarraíl corto el arco de seguridad, y lo que más me aterró fue la idea de que podía hacerle daño a alguien, y eso no lo habría podido soportar. Así que, de momento, he dejado los rallyes.

Nadas con tiburones, pilotas aviones, escalas montañas y conduces coches rápidos, ¿has heredado de alguien esta vena temeraria?

¡De mi padre seguro que no, porque como mucho juega al golf!
Lo he heredado de la familia de mi madre. Mi madre de joven también corría en rallyes, su padre fue campeón de Europa de Motonáutica. ¡Lo bueno es que mi madre protesta siempre! Cuando salía para un rally siempre me decía: "¡ve despacio, por favor!", pero es normal, se preocupa. Mi padre se preocupa menos, pero creo que es porque no conoce, tan bien como ella, los riesgos que entraña.

¿Hay algo que te gustaría hacer y que aún no hayas hecho?

Me encanta el mar y me gustaría hacer una travesía en mar abierto, aún no lo he hecho, pero ahora mismo no me siento capaz de hacerlo. Tengo el título de patrón de embarcaciones de recreo, pero no de patrón de navegación de vela, es algo que espero poder hacer en el futuro. Pero no solo.

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