Vuelta al trabajo – cómo ayudan los ejercicios de acondicionamiento físico

El dolor lumbar es un grave problema en todo el mundo; es común y, a menudo, recurrente. Una reciente revisión sistemática de 165 estudios sobre la epidemiología del dolor de espalda estima que el 23,2% (±2,9%) de la población mundial sufre de dolor de espalda cada mes. (Hoy D, Bain C, Williams G, et al. A systematic review of the global prevalence of low back pain. Arthritis Rheum 2012;64:2028.

Aunque hay muchos estudios que analizan la prevalencia de dolor de espalda en términos del efecto de la condición de las personas, hay menos información sobre la carga del dolor de espalda desde una perspectiva ocupacional. Las estimaciones del porcentaje de absentismo laboral por enfermedad debido al dolor de espalda cada año oscilan entre el 9% de la población trabajadora de Nueva Zelanda (Widanarko B, Less S, Stevenson M, et al. Prevalence of work-related risk factors for reduced activities and absenteeism due to low back symptoms. Appl Ergon 2012;43:727–37) y el 32% de los empleados de los hospitales de Irlanda. (Cunningham CG, Flynn T, Blake C. Low back pain and occupation among Irish health service workers. Occup Med-C 2006;56:447–54.)

En Reino Unido, se estima que el 12,5% del absentismo laboral puede atribuirse al dolor de espalda. (Bevan S, Quadrello T, McGee R, et al. Fit for work? Musculoskeletal disorders in the European workforce (2012). The Work Foundation Report.)

En Estados Unidos, las lesiones lumbares causan aproximadamente 149 millones de bajas laborales al año. Las pérdidas anuales de productividad debidas a las bajas laborales se estiman en $28 millones de dólares. (Maetzel A, Li L. The economic burden of low back pain: a review of studies published between 1996 and 2001. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2002;16:23–30). Además, se estima que el dolor de espalda cuesta entre $20 y $50 mil millones de dólares anuales a las compañías de seguros de Estados Unidos. (Pai S, Sundaram LJ. Low back pain: an economic assessment in the United States. Orthop Clin North Am. 2004;35:1–5.)

Si las personas se ausentan del trabajo a causa del dolor de espalda, es importante que se reincorporen pronto no sólo por razones económicas, sino también sociales y de salud. Conforme aumenta el tiempo de baja laboral y la discapacidad, menos posibilidades hay de volver al trabajo. El índice de reincorporación de las personas que han estado poco tiempo de baja debido a un episodio de dolor de espalda oscila entre el 80% y el 90%. (Bevan S, Quadrello T, McGee R, et al. Fit for work? Musculoskeletal disorders in the European workforce (2012). The Work Foundation Report.)

En las personas con dolor de espalda ocupacional crónico, se ha registrado una reincorporación laboral sostenible del 22% al 62% después de 2 años. (Anem JR, Schellart AJM, Cassidy JD, et al. Can cross country differences in return to work after chronic occupational back pain be explained? an exploratory analysis on disability policies in a six country cohort study. J Occup Rehabil 2009;19:419–26.)

Las expectativas personales —es decir, lo que cada persona afectada con dolor de espalda cree acerca de su pronóstico— también desempeñan un papel importante en la rapidez con que estas personas se reincorporan a sus puestos de trabajo. Un estudio realizado en 2012 por Hallegraeff y otros (Expectations about recovery from acute non-specific low back pain predict absence from usual work due to chronic low back pain: a systematic review), llegó a la conclusión de que los adultos con dolor lumbar agudo o subagudo no específico y con expectativas de recuperación negativas tenían el doble de probabilidades de permanecer de baja laboral debido a un empeoramiento a lumbalgia crónica que aquellas personas con expectativas más positivas.

¡Este fenómeno se ve agravado por el viejo dicho "use it or lose it!" (o lo usas o lo pierdes). Los largos períodos de inactividad, en particular cuando las personas no realizan sus actividades habituales y cotidianas, aumentan la posibilidad de que se produzca un desacondicionamiento físico (Polatin and Mayer, 1998. Functional restoration and other rehabilitation approaches to chronic musculoske- letal pain disability syndromes. Critical Reviews in Physical and Rehabilitation Medicine 1998;10(3):209 – 221). El desacondicionamiento físico se presenta como reducción de la masa muscular, rigidez en las articulaciones y dolor con el movimiento. Es más, los trabajadores que no se han reincorporado a sus trabajos (o a sus tareas normales de trabajo) después de 3-6 meses corren el riesgo de sufrir incapacidad permanente (Waddell and Burton, 1999. Evidence Review for Faculty of Occupational Medicine, London.) u otros efectos perjudiciales debidos al estilo de vida sedentario.

Un estilo de vida sedentario se define como un tipo de estilo de vida en el que una persona no realiza actividad física con regularidad. La capacidad de resistencia disminuye rápidamente cuando los niveles de actividad se reducen por haber guardado reposo en cama o haber dejado de entrenar. (MacDougall JD, Elder GC, Sale DG, et al. Effects of strength training and immobilization on human muscle fibres. Eur J Appl Physiol Occup Physiol 1980; 43: 25–34.)

En 2005, James A. Levine, un especialista en obesidad de la Clínica Mayo, puso de relieve los efectos negativos de un estilo de vida sedentario en un artículo de Science Magazine: “Any extended sitting – such as behind a desk at work or behind a wheel – can be harmful”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), del 60 al 85% de la población mundial no realiza suficiente actividad física. Lo que convierte la inactividad física en el cuarto factor de riesgo de mortalidad en el mundo. Existe un consenso general entre los profesionales de la salud según el cual dar 10.000 pasos al día (el equivalente a caminar aproximadamente 5 millas) es el objetivo ideal para mejorar la salud y reducir los riesgos debidos a la inactividad.

Technogym app, por ejemplo, está diseñada para motivar a las personas a moverse más y a estar más sanas. Los usuarios pueden utilizarla para llevar un seguimiento de su actividad, establecer sus objetivos para motivarse a moverse más y acceder a sus datos wellness en cualquier sitio. Para las personas que transcurren mucho tiempo sentadas en sus puestos de trabajo, la Wellness Ball de Technogym utiliza la tecnología active sitting que ayuda a fortalecer los músculos, aumentar el equilibrio y mejorar la flexibilidad, la coordinación y la postura.

Si se anima a las personas con dolor de espalda a reanudar su actividad normal en cuanto se les considere médicamente estables, aunque todavía tengan un dolor persistente, estas personas tendrán más probabilidades de evitar los efectos del desacondicionamiento físico o el sedentarismo.

Para los trabajadores con dolor de espalda se recomiendan programas de ejercicios especializados centrados en actividades funcionales y en las posibles repercusiones debidas a la reincorporación laboral. Estos programas se conocen como acondicionamiento físico, acondicionamiento para el trabajo, fortalecimiento para el trabajo o restauración funcional, y son programas asociados al trabajo, intensivos, orientados a objetivos diseñados para recuperar el rendimiento en el trabajo.

Los programas de acondicionamiento físico fueron desarrollados en Estados Unidos por el sector de los servicios de rehabilitación a mediados de la década de 1980. En un principio, se fomentaron mucho como parte de la estrategia de reincorporación al trabajo para reducir las bajas por enfermedad de los trabajadores con dolor de espalda. El acondicionamiento físico se diferencia de los programas de ejercicios habituales en que su objetivo es preparar al trabajador lesionado para la reincorporación al trabajo, la búsqueda de empleo o la reconversión profesional. Esto se consigue proporcionando un programa de rehabilitación intensivo y activo enfocado en las necesidades físicas del trabajador.

La literatura que describe estos programas indica una gran variabilidad de los resultados, entre programas y entre países (Teasell and Harth, 1996). Sin embargo, según una revisión reciente de 25 estudios de Cochrane Collaboration (2013 - Physical conditioning as part of a return to work strategy to reduce sickness absence for workers with back pain) "para los trabajadores con dolor crónico hay evidencias de calidad moderada de que el acondicionamiento físico intenso probablemente reduzca ligeramente la duración de la baja por enfermedad en comparación con los cuidados normales."

El informe de Cochrane Collaboration recomienda continuar con los estudios para poder dar una respuesta más definitiva. Sin embargo, a falta de ello, el acondicionamiento físico sigue ofreciendo los beneficios generales para el bienestar general asociado a una mayor actividad y ejercicio físico. Concretamente:

  • Más energía
  • Mayor eficiencia y agilidad mental
  • Mayor esperanza de vida
  • Mejor bienestar mental, físico y social
  • Menor intensidad del dolor.