Cambia tu presencia: los beneficios de una buena postura

“Siéntate derecho, no te encorves, lleva tus hombros atrás”. La buena postura se nos inculca desde una edad temprana. Una buena postura es fundamental para ejercitarse, estar en forma i tener una sensación de bienestar.

Una buena postura te ayuda a realizar tu actividad física de manera segura proporcionándote un correcto equilibrio biomecánico para un óptimo  rendimiento muscular. Ayuda también al rendimiento de tu organismo optimizando la interconexión entre órganos y músculos de manera que trabajen en armonía, produciendo la máxima energía, resistencia y vigor. Muchas actividades de fitness y deportes requieren de una buena alineación para lograr buenos resultados.

Una buena postura no sólo mejora el rendimiento físico sino que también potencia tu bienestar emocional. ¿Has notado cómo si te sientes deprimido, simplemente sentándote con la espalda recta y adquiriendo una postura más abierta y positiva automáticamente mejora su estado de ánimo? Prueba esta inyección de confianza instantánea la próxima vez que necesites un empujón emocional. Párate frente a un espejo y enderézate, contrae tu estómago y abre el pecho empujándolo ligeramente hacia delante y  hacia fuera a la vez que tiras de los hombros hacia atrás. Vas a ver una persona con una presencia que transmite más confianza.
Adopta una actitud positiva y tus sentimientos te acompañarán.

La postura es el ABC del lenguaje corporal y permite la comunicación bidireccional entre usted y su mente, y también en tus relaciones con los demás. Pisa fuerte, (los hombros hacia atrás, el cuello alineado con la columna vertebral, mirada al frente y la espalda recta) transmite seguridad.

Como los niños pequeños, todos empezamos con una postura perfecta, pero es fácil permitir que se pierda. El entorno que nos rodea es el gran culpable cuando se trata de contribuir a la adopción de una mala postura. Por otro lado la gravedad produce presión constante sobre las vértebras la cual el cuerpo ha de regular, a veces adoptando posturas un tanto raras  para compensar los desequilibrios. Te sientes presionado o triste por algo? Tu postura será el primer signo revelador de ello.

Con el tiempo, mucha gente encorva sus hombros, Nada que sea bueno para nuestra columna vertebral o los músculos, debería hacer que éstos trabajen el doble para compensar los excesos. Esto lleva a los músculos y articulaciones a un estado de estrés que puede acabar transformándose en dolores y rigidez. Así que vamos a corregir esto, y a mejorar su postura. Después de todo, hacer ejercicio sin una buena postura es como construir un edificio sin los refuerzos estructurales apropiados - una buena postura ayuda a prevenir lesiones y muchas de las quejas comunes de los dolores de espalda, nos ayuda a permanecer activos y mantenernos en movimiento, y mejora nuestro rendimiento en el entrenamiento.

La clave para la corrección de la postura es la alineación correcta de la espina dorsal. Dibuje una línea imaginaria que alinee tu lóbulo de la oreja sobre el centro de sus hombros y sobre la articulación de la cadera, unos 3 cm por delante de la articulación del tobillo. Ahora posiciónate de manera que tu  cuerpo se alinee con la plomada que acabas de visualizar. Los hombros deben estar atrás y hacia abajo, con la barbilla y el pecho ligeramente hacia arriba, y la cintura  ligeramente escondida manteniendo el cuerpo relajado. Esto puede parecer difícil al principio, con la práctica será más fácil y más automático. Hasta que no lo automatices, revisa periódicamente tu postura y corrígete.
Estar mucho tiempo sentado es otra causa de una mala postura. Por lo general, cuando nos sentamos, hacemos una retroversión de la pelvis (encorvándote hacia atrás), que puede conducir a la presión de los discos y  dolor de espalda. Muchas personas carecen también de los componentes principales de una buena postura –  tonificación abdominal - también tendemos a encorvarnos sobre el escritorio en lugar de permanecer derechos manteniendo una posición neutra de la columna.

Hoy en día la gran mayoría de las personas son “jinetes de escritorio”, que pasan más de ocho horas al día sentados en un escritorio en el mismo lugar. Peor aún, en lugar de compensar realizando actividad física una vez que dejan el trabajo, se pasan más horas sentado, encorvados frente a la TV, o sentado en un bar o restaurante.

La lucha contra este estilo de vida sedentario es un desafío – actualmente se pasan más de un tercio de sus horas del dia en el trabajo, a la vez que las tareas que requieren actividad física moderada han caído del 48% al 20% en los últimos 50 años [1]. Es hora de cambiar este estilo de vida para reducir los riesgos asociados a las enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que una persona promedio pasa sentada, ¿no sería genial si usted fuera capaz de utilizar ese tiempo para mejorar su postura, y su estado físico? Introduce el concepto de Active Sitting. Active Sitting significa utilizar una superficie de asiento inestable, es decir, que se tambalea, que requiere  involucrar los músculos del tronco en constante activación para mantener una postura erguida.

La constante activación de los músculos que estabilizan el core han demostrado que influye en

  • Incremento de la quema de tejidos grasos
  • Reducción de la presión vertebral
  • Fortalecimiento del core gracias a la activación constante de la musculatura interna del abdomen
  •  Mejora de la postura, aumentando el control y la propiocepción de la postura corporal.