Biomecánica: conceptos básicos sobre el movimiento del cuerpo humano

Las posibilidades para mejorar nuestra condición física que nos ofrece a las personas comprender los conceptos de la biomecánica están infravaloradas. Cuanto mejor comprendamos cómo se mueve el cuerpo y las funciones que desempeñan las articulaciones, los huesos y los ligamentos a la hora de realizar determinadas acciones, más sencillo será mejorar la ejecución de los movimientos necesarios para la práctica de un determinado ejercicio o deporte.

Las personas que adoptan una biomecánica adecuada son capaces de explotar su potencial al máximo nivel ayudando además a minimizar el riesgo de lesiones, tanto en el caso de los deportistas profesionales como en cualquier persona que incorpore el ejercicio en su vida cotidiana con el fin de mejorar su condición física y su bienestar.

Además, desmitificar el lenguaje utilizado por los profesionales del fitness ayuda a su comprensión por parte de los usuarios. No es extraño que los instructores de fitness y entrenadores den por supuesto que lo que ellos consideran términos cotidianos del fitness se entienda perfectamente por parte de los usuarios, a quienes en realidad estos términos les resultan confusos. A menudo se tiende a no pedir aclaraciones, ya que normalmente no deseamos dar la impresión de que no estamos informados. Además, las explicaciones en torno a determinados equipos deportivos pueden hacer referencia a términos y posiciones relativos a la biomecánica, por lo que entender su significado nos ayudará a aprovechar al máximo los equipos.

Se denomina biomecánica al análisis de la mecánica del movimiento del cuerpo humano. Se trata de la ciencia que explica cómo y por qué el cuerpo humano se mueve de la forma que lo hace. Esto incluye la interacción existente entre la persona que ejecuta el movimiento y el equipamiento o el entorno. La biomecánica desempeña un papel fundamental en el diseño con el que se fabrica la gama de equipos de Technogym.

Un buen ejemplo de la manera en la que se ha empleado la biomecánica para proporcionar confort y funcionalidad al usuario es Unica. Equipo diseñado y construido con los mismos materiales que los equipos de gimnasio profesionales, con un diseño exquisito y elegante, Unica es el equipo de condición física y fortalecimiento muscular más completo que existe. Su diseño compacto permite realizar más de 25 ejercicios distintos en tan solo un metro cuadrado y medio, sin necesidad de sustituir ninguna pieza de la máquina. La biomecánica y su sencillo sistema de encendido facilita el uso correcto y seguro del equipo independientemente del nivel de experiencia del usuario.

Dentro de la biomecánica, encontramos los conceptos de cinética (estudio de las fuerzas que actúan sobre el cuerpo) y cinemática (estudio de los movimientos del cuerpo). Cinco importantes componentes de la biomecánica son el movimiento, la fuerza, el momento, las palancas y el equilibrio:

Movimiento hace referencia al desplazamiento del cuerpo o de un objeto a través del espacio. La velocidad y la aceleración son componentes importantes del movimiento.

Fuerza hace referencia al empuje o la tracción que provocan que una persona o un objeto aceleren, reduzcan la velocidad, se detengan o cambien de dirección.

Momento hace referencia al resultado de una masa y de su velocidad en su desplazamiento.

Palancas: nuestros brazos y piernas funcionan a modo de palancas; una palanca está formada por tres componentes: el brazo de resistencia, el punto de apoyo y el eje de rotación.

Equilibrio hace referencia a la estabilidad. Un principio importante del equilibrio es la alineación del centro de gravedad del cuerpo sobre la base de apoyo. Tener un buen equilibrio es importante para la práctica de muchos deportes y ejercicios.

 

En biomecánica, se considera que cualquier movimiento parte de una posición anatómica. Una posición anatómica es aquella en la que una persona está situada de pie, con la vista hacia delante, los brazos a los laterales del cuerpo con las palmas hacia el frente, con los pies ligeramente separados en la zona de los talones y los dedos de los pies señalando hacia delante. Existen tres planos anatómicos o cardinales en la posición anatómica, según se describe a continuación.
El plano sagital o mediano divide el cuerpo en dos lados (derecho e izquierdo), con algunas excepciones: los movimientos de flexión (reducción del ángulo de una articulación o doblar la articulación) y de extensión (aumentar el ángulo de la articulación o extender la articulación) se producen en el plano sagital.
La segunda división del cuerpo se realiza a través del plano frontal o coronal, que distingue la parte delantera y la parte trasera del cuerpo. Una vez más, hay algunas excepciones: los movimientos de abducción (separar una extremidad de la línea central del cuerpo) y de aducción (acercar una extremidad a la línea central del cuerpo) se producen en el plano frontal.
Por último, el plano transversal u horizontal divide el cuerpo en una parte superior y una parte inferior. Los movimientos de rotación se producen en el plano transversal. Los patrones diagonales de movimiento se producen cuando los componentes de estos tres planos cardinales de movimiento se combinan al mismo tiempo.

 

Los ejes del cuerpo son líneas rectas que atraviesan el cuerpo a modo de flechas, perpendiculares recíprocamente. Mientras que los planos cardinales se utilizan para describir las zonas espaciales en las que se mueve el cuerpo, los ejes describen los principales puntos pivotantes o de rotación del movimiento del cuerpo. Los tres ejes principales son los siguientes:

 

Transversal, que va de la izquierda a la derecha en la zona de la cintura.

Longitudinal, que atraviesa directamente el centro del cuerpo desde la cabeza hasta los pies.

Medial, que une diagonalmente las caderas y los hombros.

 

Los siguientes términos se utilizan para describir movimientos específicos del cuerpo que se producen en los planos cardinales y a lo largo de los ejes. Algunos de ellos se han incluido en el lenguaje cotidiano, por lo que conviene familiarizarse con ellos, ya que se utilizan frecuentemente en las instrucciones de los ejercicios:

 

Dorsiflexión: reducción del ángulo de la articulación del tobillo

Plantarflexión: aumento del ángulo de la articulación del tobillo

Elevación: mover una parte del cuerpo en dirección ascendente (hacia la cabeza)

Depresión: mover una parte del cuerpo en dirección descendente (alejándola de la cabeza)

Eversión: girar el tobillo de forma que la planta del pie apunte al lado contrario de donde está ubicado el otro pie

Inversión: girar el tobillo de forma que la planta del pie apunte hacia el otro pie

Rotación lateral: girar una extremidad alejándola de la línea central/medial del cuerpo

Rotación medial: girar una extremidad hacia la línea central/medial del cuerpo

Pronación: girar el antebrazo de forma que la palma de la mano mire hacia abajo si el antebrazo está flexionado

Supinación: girar el antebrazo de forma que la palma de la mano mire hacia arriba si el antebrazo está flexionado

Retracción: movimiento posterior (hacia la parte trasera del cuerpo) del brazo a la altura del hombro

Protracción: movimiento anterior (hacia la parte delantera del cuerpo) del brazo a la altura del hombro

Flexión lateral: doblar la columna vertebral hacia un lateral, alejándola de la línea central/medial del cuerpo

 

Otro concepto importante que se debe interiorizar para comprender cómo se mueve el cuerpo es el de "articulación", cuando hace referencia al movimiento de dos o más huesos en una articulación. Existen dos tipos de articulaciones en el organismo, pero las que proporcionan una mayor amplitud movimiento y que por tanto son fundamentales a la hora de entender cómo se mueve el cuerpo son las articulaciones sinoviales.

 

Las articulaciones sinoviales son las partes del cuerpo en las que el hueso se separa a través de un líquido lubricante y de cartílago. Las articulaciones se caracterizan por su amplitud de movimiento relativamente grande. Las nueve características básicas de las articulaciones sinoviales son las siguientes:

 

  1. Cartílago articular
  2. Ligamentos
  3. Tendones
  4. Músculos
  5. Membrana sinovial
  6. Líquido sinovial
  7. Huesos
  8. Cápsula fibrosa
  9. Cavidad articular

 

Existen seis tipos de articulaciones sinoviales en el organismo:

Articulación a rótula: es la madre de todas las articulaciones. Tienen forma de bola y receptáculo y esta estructura permite el movimiento en todos los ejes: flexión, extensión, abducción, aducción, rotación y circundicción (combinación del resto de movimientos en un movimiento circular). Hay dos articulaciones a rótula en el cuerpo humano: en la cadena y en el hombro. La del hombro tiene un receptáculo más profundo, que le ofrece estabilidad pero limita la amplitud de movimiento. La articulación del hombro es menos profunda, por lo que su amplitud de movimiento es superior pero su estabilidad es más reducida, y por eso son tan habituales las dislocaciones de hombro.

Articulación plana o deslizante: se trata de dos superficies planas colocadas una sobre la otra. Estas dos superficies permiten realizar movimientos de deslizamiento o de rotación. Tenemos articulaciones de este tipo en los pies y en las manos.

Articulación en bisagra: es un tipo de articulación muy simple que permite el movimiento en un solo eje, ya que su estructura impide la rotación. Las articulaciones en bisagra permiten movimientos de flexión y extensión, y un ejemplo de ellas es la del codo.

Articulación en pivote: este tipo de articulación permite la rotación en un eje: el eje longitudinal. La articulación pivotante que conecta el radio con el codo permite movimiento de rotación del antebrazo (pronación y supinación).

Articulación elipsoidal: muy similar a la articulación a rótula, aunque sus ligamentos y su forma ovalada impiden la rotación en todos los ejes. Aun así, permite movimientos de rotación en dos ejes, como la flexión, la extensión, la abducción, la aducción y la circundicción, como en el caso de la muñeca.

Articulación selar: es similar a la articulación elipsoidal, pero su rotación está limitada por la estructura/forma de los huesos. Uno de los huesos que forma la articulación tiene forma de silla de montar, donde se aloja el otro hueso como si se tratase de un jinete. El hueso situado sobre la silla de montar es capaz de realizar movimientos de flexión, extensión, abducción, aducción y circundicción, así como una rotación muy ligera. Un ejemplo es la articulación del pulgar.

 

El otro tipo de articulación que permite realizar movimientos es el de las articulaciones cartilaginosas. En este caso, las articulaciones se conectan a través de cartílago hialino o fibrocartílago. Estas articulaciones tienen una amplitud de movimiento limitada y se encuentran, por ejemplo, en las costillas y en la columna.

El equilibrio clásico en el caso de las articulaciones es el de la reducción de la estabilidad a cambio de una mayor flexibilidad. Si esto se produce como resultado de un intento de aumentar la flexibilidad para mejorar el rendimiento deportivo (estiramientos, yoga), se puede compensar en cierta medida fortaleciendo los músculos que rodean las articulaciones.

La ciencia de la biomecánica desempeña un papel fundamental en la mejora del rendimiento tanto de las personas como del equipamiento deportivo. Aunque nos llevaría años convertirnos en expertos en biomecánica, entender los principios básicos puede ayudar a quienes se ejercitan y a los deportistas a gestionar sus cuerpos de forma eficaz.