Vencer el estrés es posible

En una sociedad en continua evolución y movimiento, en la que parece que todo gira alrededor del éxito, el dinero y la velocidad, uno de los riesgos a los que estamos cada vez más expuestos es el estrés.shutterstock_571747465 (1)

El término ‘estrés’ ha entrado a formar parte del lenguaje corriente: todos lo hemos utilizado al menos una vez en la vida para describir una situación de malestar, de tensión, de fuerte preocupación o ansia.

Cada día estamos sometidos a un estrés continuo, a causa del trabajo, de la familia, de las relaciones interpersonales. Nos parece que jamás tenemos tiempo suficiente para hacer lo que tenemos que hacer, tenemos plazos que respetar, recibos que pagar, hijos de los que cuidar y un millón de cosas más. ¿Y cuál es el resultado? Que nos olvidamos de cuidarnos y a menudo entramos en un torbellino de ansia y estrés con consecuencias negativas y a veces hasta peligrosas.

Entre las consecuencias del estrés podemos recordar algunas como la pérdida de memoria y de concentración, tensiones musculares, problemas a la hora de conciliar el sueño, subidas o bajadas de peso excesivas, nerviosismo, un cansancio excesivo durante el día, apatía y envejecimiento precoz.

Muchos de nosotros tenemos tendencia a ignorar estos problemas restándoles importancia, pensando que pasarán, o que han sido solo una cosa puntual porque estamos estresados. Por supuesto, quien prefiera enterrar la cabeza en la arena y fingir que está sencillamente atravesando una época mala, o que la vida es dura y qué se le va a hacer, puede hacerlo, pero no es lo más recomendable y desde luego, no es útil ni constructivo.

¿Qué es el estrés? ¿Qué se puede hacer para combatirlo?

En medicina el estrés es cualquier causa (física, química, psíquica, etc.) capaz de ejercer un estímulo sobre el organismo y con una acción prolongada que provoca una reacción, que pasa por la activación del sistema nervoso simpático y las glándulas suprarrenales, cuya corteza es precisamente la que produce el principal de los glucocorticoides: el cortisol u hormona del estrés. Los glucocorticoides promueven el uso de las grasas, el catabolismo proteico y, por tanto, destruyen la masa muscular, aumentan la secreción de glucosa del hígado al torrente sanguíneo, inhiben la liberación y la actividad de la hormona del crecimiento y desarrollan una acción inmunodepresora, reduciendo las defensas inmunitarias.

Veamos ahora algunas sencillas reglas que pueden seguirse para prevenir, reducir o combatir el estrés

Cuida de ti mismo y escucha a tu cuerpo

Parecerá banal pero nuestro cuerpo nos manda constantemente señales para informarnos de nuestras necesidades. Si tienes hambre, tómate un tentempié, no hay necesidad de contenerse. Si tienes sueño, descansa. Si tienes ganas de desahogarte, llama a un amigo, y s quieres desconectar, sal de paseo. En resumidas cuentas, intenta hacer lo que te pida el cuerpo. Te darás cuenta de que al final de la jornada estarás menos cansado y nervioso.

Intenta de hacer ejercicio de manera regular

La actividad física desempeña un papel fundamental en la gestión del estrés psicológico, reduciendo la ansiedad y los síntomas de la depresión moderada y aumentando, como consecuencia, la resistencia al estrés físico.

Hay infinitas opciones en base a las exigencias de cada uno. A las personas tensas se les puede recomendar una actividad de baja intensidad, como andar en bicicleta o andar. Son actividades que, realizadas durante 30 minutos al día de forma regular ayudan a relajarse y a reducir tensiones generales. Se puede utilizar por ejemplo un equipo de cardio innovador como Las actividades de intensidad mayor en cambio son perfectas para combatir sentimientos de rabia, frustración e impotencia. Se mejora también la autoestima y la percepción de uno mismo y se aprende a fijar objetivos y a alcanzarlos. Además, se libera noradrenalina, una hormona producida por la médula adrenal que se asocia a la capacidad de combatir la depresión. Durante el ejercicio, los niveles plasmáticos de noradrenalina aumentan y ayudan a aliviar los síntomas de la depresión.

Son ideales los entrenamientos en grupo, tanto en el gimnasio como al aire libre, que permiten compartir experiencias positivas, obtener resultados, desahogarse o simplemente vivir momentos agradables en compañía.

En resumen, el deporte aumenta los niveles de endorfinas en el cerebro y estas sustancias, que son similares a la morfina, tienen un efecto narcótico que induce sentimientos de placer y bienestar.

Pratica meditación y técnicas de respiración

Por último, se obtienen mejores resultados si a la actividad física se asocian técnicas de meditación o de entrenamiento autógeno, que nos ayudan a concentrarnos en nosotros mismos a través de un análisis profundo de nuestro cuerpo, analizando pasivamente nuestras sensaciones (pesadez de las extremidades, calor, respiración, regulación del latido del corazón, etc.).

Y aquí cabe recordar el dicho “mens sana in corpore sano”, porque mente y cuerpo están estrechamente relacionados: hay que cuidar ambos para vivir feliz y activamente cada día.