Preguntas y respuestas

Descubre todas las respuestas a tus preguntas: desde comprender lo que en realidad hace la columna vertebral hasta conocer cómo funcionan los discos intervertebrales y saber si correr perjudica realmente la espalda.  

¿Cuáles son las funciones de la columna vertebral?

La columna vertebral protege la médula espinal, estabiliza el tronco y a la vez garantiza su movilidad gracias a las características estructurales de la columna, como las vértebras articuladas interpuestas y los discos intervertebrales que permiten la movilidad.

¿Cuáles son las características de la columna vertebral?

La columna se compone de 34-35 vértebras que se dividen en: cervicales (7 vértebras), torácicas (12 vértebras), lumbares (5 vértebras), sacras (5 vértebras) y coccígeas (4-5 vértebras). Cada vértebra cuenta con otra por encima y por debajo de ella a las que se unen mediante uniones epifisarias y de las que se separan mediante el disco intervertebral. Cada vértebra forma un conducto, llamado conducto raquídeo, por el que pasa la médula espinal.

Todo esto tiene como objetivo garantizar tanto la estabilidad como la movilidad del tronco. Cada vértebra presenta estructuras que sirven para diversos músculos y ligamentos. La columna cuenta con cuatro curvas fisiológicas: la hipercifosis dorsal y sacra y la lordosis lumbar y cervical. Si estas curvas se acentúan debido a una postura incorrecta o a desequilibrios musculares, se forman curvas anómalas que modifican las relaciones entre las distintas estructuras y la fuerza de compresión se distribuye de manera diferente, lo que resulta perjudicial para la espalda.

¿Qué es el disco intervertebral?

El disco intervertebral es una estructura de tejido conjuntivo entre dos vértebras, exceptuando las dos primeras vértebras cervicales que están directamente conectadas entre sí. La parte interna del disco se compone de un núcleo: el núcleo pulposo, que tiene el aspecto de una sustancia gelatinosa. El núcleo se encuentra rodeado por un anillo fibroso formado por fibras de tejido conjuntivo que se distribuyen en anillos concéntricos. Las fibras ofrecen una mayor protección del núcleo pulposo y mejoran la resistencia a los esfuerzos de la columna vertebral. El disco intervertebral se separa de la vértebra mediante una placa de cartílago.

Los discos intervertebrales facilitan la movilidad de la columna a la vez que la protegen ya que actúan como un tipo de soporte con amortiguadores y absorben los impactos. El disco intervertebral experimenta una degeneración debido al desgaste y al envejecimiento. El núcleo pulposo, que en la niñez y en la edad adulta cuenta con abundante hidratación, comienza a perder paulatinamente su espesor al superar los 50 años, lo que reduce la absorción de impactos. De esta forma, el anillo fibroso está más tenso y se puede romper con facilidad y la placa de cartílago se sustituye gradualmente por tejido óseo.

¿Cuáles son los factores de riesgo para el dolor de espalda?

Existen numerosos factores de riesgo que contribuyen al dolor de espalda. Pocas veces existe una única causa, salvo en los casos de lumbago, por ejemplo, en los que el dolor punzante se debe a un movimiento incorrecto al levantar una carga pesada pero tiende a desaparecer al cabo de unos pocos días.

Una estructura musculoesquelética débil puede provocar dolor de espalda, por lo que es necesario mantenerse activo para fortalecer los músculos. Otros dos factores de riesgo importantes son un estilo de vida sedentario y una mala condición física. El sobrepeso también es un factor de riesgo, ya que produce un mayor esfuerzo en las articulaciones, lo que indica que las vértebras no se encuentran correctamente alineadas y conlleva que se adopten posturas incorrectas y se aplique aún más presión en la columna vertebral. Asimismo, fumar también constituye un factor de riesgo, especialmente para la salud de los discos intervertebrales, ya que reduce el suministro de oxígeno a los tejidos medulares.

¿Existe una predisposición genética para el dolor de espalda?

Algunas deformidades congénitas pueden predisponer a una persona a desarrollar enfermedades que provoquen dolor de espalda. Estas se asocian en especial a alteraciones en las estructuras anatómicas, como un conducto raquídeo estrecho o a antecedentes familiares de artritis.

¿Por qué es importante el ejercicio para la prevención del dolor de espalda?

El ejercicio es importante para la prevención del dolor de espalda porque tonifica los músculos y los mantiene fuertes y elásticos, de forma que pueden responder mejor ante los esfuerzos y los traumatismos. Con la actividad física, se mejora el suministro de oxígeno y nutrientes al núcleo de los discos intervertebrales.

¿Qué deporte es el más adecuado para prevenir el dolor de espalda?

En realidad no hay ningún deporte específico para prevenir el dolor de espalda. Lo importante es moverse, mantenerse activo y evitar un estilo de vida sedentario. Lo único que tienes que hacer es fortalecer lo suficiente los músculos para mantenerlos tonificados y equilibrados.

¿Correr resulta perjudicial para la espalda?

Mucha gente tiende a pensar que correr es perjudicial para la espalda debido al impacto continuo contra el suelo, que afecta a la columna vertebral. De hecho, se ha demostrado que con la preparación adecuada se puede correr sin un riesgo elevado de desarrollar dolor de espalda. Esto se aplica prácticamente a todos los deportes.

¿La natación es la mejor opción para mantener una espalda sana?

En contra de lo que se suele creer, la natación no es buena para la prevención del dolor de espalda o para tratar lumbalgias. Lo cierto es que incluso con dolor de espalda se puede nadar gracias a la baja fuerza de la gravedad. Sin embargo, si necesitas fortalecer la espalda, la natación por sí sola no permite que esta se acostumbre al esfuerzo de la gravedad. Pese a que la natación es buena para la condición física, no constituye la mejor opción para prevenir el dolor de espalda.

 

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